CUANDO LLEGA EL CALOR…
Un caluroso día de Agosto, la gente maldijo el verano. Por el calor, por el sudor, por la aglomeración de las playas, por las picaduras de medusa, por el estrés de las vacaciones. El comité de sabios terminó prohibiéndolo por el cambio climático y el deshielo, pero en realidad, uno de los sabios no durmió por el calor, otro amaneció con el cuerpo lleno de picaduras, otro se quedó sin vacaciones porque no se puso de acuerdo con su mujer, otro bajó en el ascensor con un vecino que no se había duchado y el último no era capaz de quitarse de la cabeza aquella puta canción que decía: “cuando llega el calor, los chicos se enamoran, es la brisa y el sol…”
A finales de Agosto el verano, avergonzado y decepcionado, había huido de La Tierra. El Sol a partir de ese día pareció dibujado en el cielo, un trampantojo de luz artificial y lánguida. Los ríos se congelaron al poco tiempo y desde el aire parecían enormes serpientes de hielo –las serpientes y todos los demás animales de sangre fría murieron– y los océanos se utilizarían a menudo como pista de aterrizaje cuando los aviones tenían alguna emergencia.
El infierno se apagó, el Diablo huyó y dejó las almas congeladas y a los demonios muertos de frío, con manoplas y orejeras. “Esto no es serio”, se decían mientras se arremolinaban junto a las calderas que sin dejar de arder, no calentaban nada de nada.
El paraíso que Dios reservaba y cuidaba para los justos se cubrió de escarcha, la niebla lo envolvió y sus habitantes, helados de frío y sin ninguna ropa que ponerse maldecían su suerte y se sentían engañados.
El 21 de Junio sería declarado, a partir de entonces, festivo mundial.
Aún hoy puedes ver a la gente prendiendo hogueras en la noche de San Juan –no para saltarlas, sino para calentarse un poco–, mientras hablan durante horas y añoran el Sol, las vacaciones, los chiringuitos y las piscinas. Después se preparan raves donde ya no suena música house ni techno sino antiguos éxitos veraniegos y la gente se emborracha mientras baila hasta el amanecer, al ritmo machacón de aquella canción que decía “cuando llega el calor, los chicos se enamoran, es la brisa y el sol…”