El secreto

Tengo un secreto que quiero contarte.

Es un secreto que guardo muy bien aunque todos los días lo cambio de sitio para que no se acomode. Por la mañana lo escribo para que no se me olvide, por la tarde lo canto para que no me haga daño y por las noches lo saco a pasear para lucirlo bien, colgado de mi cuello.

Forma remolinos grandes y espirales pequeñas, está en todas partes y si no se muere acabará matándome porque nunca fui su dueño sino su rehén.
Mi brillante secreto de plata y de oro, que muerde en primavera y quema en otoño; hoy toca sacarlo de su escondite y echarlo a rodar calle abajo.
Si se cruza en tu camino será mejor que no lo toques porque te convertirá en estatua de sal.

A mí me ha convertido en caballito de mar.

Y he terminado rodando, calle abajo.

Deja un comentario