Es hora de ponerse triste, me dijiste, reflexiona si quieres pero no olvides.
Sentémonos junto al fuego y lloremos un rato. Y recuerda que no puedes arrojar tu pasado a las llamas, que el olvido es un libro que se escribe siempre en papel mojado
Decidí marchar.
Y cuando ya casi la había olvidado, decidí volver.
Me abrazó.
Y supe entonces que mi libro del olvido se había quedado en blanco.