Flota insinuante, deteniendo el tiempo y alimentándose de los sonidos del día. La niebla de Noviembre late muda, insomne e insoportable. Lo abarca todo, convierte los caminos en laberintos y las certezas en dudas. Te obliga a abrazar tu melancolía y caminar con la cadencia lenta que ella te marca.
Pero la niebla de noviembre no es sólo incertidumbre, también es bálsamo. Me regaló la soledad más pura que puede existir, a cambio de tan sólo todos mis latidos.
Se volvió todo.
Y ahora es ella quién silencia mi voz y dibuja los círculos por los que camino, mientras disfruto del privilegio de morir despacio, con la cadencia lenta que ella me marca.
Sacadme de aquí por favor.