Tiene unos pocos días de vida y unos padres que le adoran. Viven los 3 en una de las estancias de IKEA, uno de estos espacios que simulan ser un piso de pocos metros cuadrados. Por el día duermen escondidos y por la noche disfrutan de la casa sin reservas:
Cocina de diseño bien aprovechada, cuarto de baño con mucho almacenaje, salón luminoso con chaise longe, dormitorio funcional y acogedor… y mucha suerte de no haber sido descubiertos todavía.
Mientras el pequeño duerme profundamente, su madre le acuna suavemente cantándole una nana. Su padre acaba de volver con un buen trozo de queso del restaurante y tendrán comida, como mínimo, para el día siguiente.
Ahora mismo, son la familia de ratones más feliz del mundo.