tengo un poema
para cada espina
de cada rosa
qué fácil fue
clavar con ellas
mis latidos a la pared
cuando abrí la mano
no se distinguía
tu silencio del mío
en cambio el mundo
no dejaba de gritar
hagamos lo mismo
tengo un poema
para cada espina
de cada rosa
qué fácil fue
clavar con ellas
mis latidos a la pared
cuando abrí la mano
no se distinguía
tu silencio del mío
en cambio el mundo
no dejaba de gritar
hagamos lo mismo