Soñaba en azul.
Fundía a negro.
Encerraba en rojo
los días abiertos.
Algo tembló
–quizá susurró–
y lo pintó todo
de un blanco
inmaculado.
No es mal color
para enfrentarse
al invierno.
Soñaba en azul.
Fundía a negro.
Encerraba en rojo
los días abiertos.
Algo tembló
–quizá susurró–
y lo pintó todo
de un blanco
inmaculado.
No es mal color
para enfrentarse
al invierno.