El tiempo se me echó encima, los lobos de la pared, las ratas del espejo y los monstruos del armario. Hasta el hada malvada que vive debajo de mi cama y la serpiente que me abraza y lame mis heridas.
Cerré mi libro y abrí la puerta, pero vi la ventana rota y escapé por ella.
La caída no dolió, aterricé en una nube de tormenta.
A veces llueve, a veces lloro.
Cuando brille el sol, no antes, caeré al vacío.