No suelo poner
las cartas sobre la mesa.
En su lugar,
las encierro en sobres
—a veces rotas,
a veces en blanco—,
y que el viento decida.
No suelo poner
las cartas sobre la mesa.
En su lugar,
las encierro en sobres
—a veces rotas,
a veces en blanco—,
y que el viento decida.