Mi corazón en una caja

¿No está la felicidad
en la ignorancia?
Mientras el corazón habla
mi cabeza lo oculta tras un telón.
Así no suena su voz
(ni sus latidos tampoco).

Lo he logrado, por un momento
(me ha costado).
Hablo, sólo hablo y no siento,
pues no quiero sentir
(a veces es mejor).
Pero, ¿hasta cuando?
El tiempo pasa demasiado rápido:
la realidad fermenta y se hincha…

Mi corazón sigue hablando.
Pero no puedo escuchar
(tampoco decidir).
Necesito tiempo
(pero, qué rápido se va).
Tiempo para pensar
(pensar y no sentir).

Tomo mi corazón; lo tengo en las manos.
Aunque no se oyen sus latidos,
sé que lo hace
(intensamente, además).
Porque, por suerte, sigue vivo
(eso sí que lo sé).
Pero mientras siga hablando,
lo guardaré en una caja…
Para que alguien lo encuentre
(y se lo quede si quiere).

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