9 de cada 10 poetas
afirman que el silencio es fértil,
pero ninguno sabe qué hacer
cuando crece demasiado.
Dicen que la noche es un refugio,
aunque tiemblen si alguien
apaga las luces
y juega con las sombras.
Prometen que el dolor enseña,
pero esconden los cuadernos
cuando duele de verdad.
Y yo, que apenas escribo,
cuento las grietas de la mesa
como quien reza sin fe.
Esperando que alguna palabra
se atreva a quedarse…
para herirme.