Las excusas se acumulan
detrás de las cortinas.
Solo las creen las sombras
que habitan la pared.
Cuando se hace el silencio,
las repiten,
con la risa contenida.
Yo escucho sin juzgar
ni reír.
Y las escribo, una a una,
como si fueran mías.
Para que alguien las crea.