Encuentro tu nombre
en las migas de la mesa.
El mío gotea
en el vaho del espejo.
Cuando desaparece,
el reflejo murmura
lo que ya no se distingue.
Yo cierro la puerta.
Aún así, insiste.
Y tu nombre
acaba escrito
en las líneas de mis manos.
Encuentro tu nombre
en las migas de la mesa.
El mío gotea
en el vaho del espejo.
Cuando desaparece,
el reflejo murmura
lo que ya no se distingue.
Yo cierro la puerta.
Aún así, insiste.
Y tu nombre
acaba escrito
en las líneas de mis manos.