Pequeñas historias y grandes dramas del mundo

NO A LA EXPLOTACIÓN INFANTIL

Madrid:
—Qué sorpresa mamá, la abuela me dio unas monedas! Me compraré un zoo! Y un unicorning! Y unas maricosas! Y un orangegután! Y un pájaro ebanero!
—¿Ebanero o ebanista?
—Un pájaro ebanista.
—¿No será carpintero?
—Eso, un pájaro ebanero.
—Muy bien cariño, pero eso será mañana; ahora a cenar y a dormir.

Somalia:
—Mira mamá! Con las monedas que me dio el patrón he comprado pan tierno en lugar de cogerlo del vertedero! Verás qué sorpresa se lleva la abuela!

Rarezas

Hay un nudo en cada minuto que estoy obligado a deshacer para seguir avanzando, despacio.

Hay un ojo que dibujo, ciego y mudo, tras cada esquina, para que me observe, me juzgue y me lleve preso –si fuese necesario–.

Hay algo que sobra, que falta, que ahoga, que quema.

Hay algo que es nada, pero lo abarca todo. Tan cercano, tan distante…

No lo busques, no lo toques, no lo quieras, no lo entiendes… porque no queda, no suena, no flota ni vuela…

Pero está en mí y desde mí.
Por mí y para mí.
Y morirá conmigo.

Dios no juega a los dados

Mi nombre es Satanás
Y quien juega a los dados soy yo.
Si sale uno… mueres.
Si sale dos… te asesinan.
Si sale tres… te violan.
Si sale cuatro… te arruinas.
Si sale 5… cometen una terrible injusticia contigo.
Sólo si sale 6 me meto en tu cuerpo. Y para sacarme, te hará falta un buen exorcismo.
Es muy divertido.
Me encanta el juego.

Dios en cambio, juega con un cubo de Rubik:
Si hace el lado blanco… nieva.
Si hace el lado rojo… nace una rosa.
Si hace el lado verde… crece un árbol.
Si hace el lado azul… sube y baja la marea.
Si hace el lado amarillo… luce el sol.
Si hace el lado naranja… amanece.
Y cuando resuelve el cubo entero… llueve y se forma un bonito arco iris.

Pero todo eso son idioteces.
Mi juego es mucho más divertido.
Agito el dado con furia…
Y lo arrojo con todas mis ganas, siempre contra los mismos.
¿Quieres saber qué te ha salido?

* * * * *

La frase de Albert Einstein “Dios no juega a los dados” es una cita, sacada de contexto, que se emplea incluso como prueba de que el físico creía en divinidades, en el destino o que mostraba así su rechazo a la teoría de la evolución de Darwin. Argumentos de autoridad aparte, la historia tras estas palabras es bien diferente, y ha suscitado gran cantidad de ensayos al respecto:
Einstein se refería al universo como a “Dios”, una forma de hablar que compartieron físicos como Stephen Hawking. Debido a sus palabras tuvo que aclarar que, en efecto, no creía en divinidad alguna. La comparación con los dados tampoco quería decir que creyera en algún tipo de destino. La metáfora es tan sólo una crítica a la mecánica cuántica, que el nobel de Física rechazaba con rotundidad.

Artículos imaginarios

LA HOJA DE MAYO DEL CALENDARIO

Aún sin enterarme mucho de lo que pasa a mi alrededor, suelo fijarme en las cosas. Y acabo de darme cuenta de que, a pesar de estar a más de la mitad de Junio, todavía no he arrancado la hoja del mes de Mayo en el calendario.
La acabo de arrancar ahora mismo –admito que con cierta superioridad hacia la pobre hoja, que tampoco es que me hubiera hecho nada malo– y mientras la arrugaba, tenía la gran duda de si el mes de Mayo había durado sólo un mes, o un mes y medio.
No me miréis así; no da igual.
Es una cuestión importante. Un mes tiene que durar un mes. No puede haber meses de un mes y medio. Por favor, ¿qué confianzas son esas? No hay nada más imperturbable que el tiempo, aún cuando nos parezca que unas veces vuela y otras se para. Yo sólo quiero un poco de linealidad a la que agarrarme. Por eso no puede haber meses que duren un mes y medio, porque entonces, una vida sería más de una vida; sería una vida y media, y nosotros, ignorantes, haciendo como que da lo mismo. Así pues, si seguimos ese criterio, o parecido, una novela, una película o un culebrón turco (que ahora están tan de moda) además de lo que son, podrían ser un también un espejo en el que vernos reflejados. Y una mirada que aparte de un par de ojos, ella sola es capaz de contener una ilusión, una esperanza o la más completa de las tristezas. Y nosotros mismos, sin ir más lejos. Que además de certezas también estamos hechos de dudas, y además de con placeres, también estamos hechos con dolores. Incluso una afición, que además de afición puede ser igualmente un vicio… O un amigo, cuando además de ser un amigo, también es un tesoro.
Vale, para qué seguir, si ya está más que claro.
Me equivoqué y rectifico. Además del mes de Mayo, estamos rodeados de cosas que son más de lo que parecen (a excepción de las personas, que por norma general se empeñan en parecer mucho más de lo que son. Pero ese es ya otro tema).
Y ahora, con la hoja del mes recién arrancada y arrugada, miro el avanzado mes de Junio y soy incapaz de calcular el tiempo que me queda para tener vacaciones.

La lluvia

Bohemia (139)

Me concedieron un deseo, sólo uno.
Elegí lluvia, como podría haber elegido sol, cielo, nebulosa o big bang.
Mi deseo me fue concedido, y nunca supe –ni sabré– quién me lo propuso y me lo otorgó, pero pienso, empapado, que podría haber sido mucho peor.
A veces me deslizo como una corriente por la inclinación de las aceras y otras veces permanezco estático, como un charco en el que puedes reflejarte si así lo quieres.
Pero, mi consejo, si a ti también te dieran a elegir… no elijas lluvia. Elige sol, o niño, o tigre, o tierra.
Déjame a mí las gotas grises y frías porque ya las hice mías. No te diluyas ni te vuelvas transparente, y no te deslices que eso es cosa mía. Corre, elévate, empodérate y vuela… que yo me quedo a ras de suelo, ajeno y a salvo de tu fuerza, siguiendo mi pendiente camino del mar.

Artículos imaginarios

LA CHICA DE LA DERECHA EN LA FILA ANTERIOR

Hoy he dormido y soñado profundamente.
Todavía recuerdo el último sueño, algo perturbador. He despertado con una sensación de culpa terrible. En el sueño hice algo malo, pero no se me aplicó castigo ninguno. Todo siguió como si nada, pero el mal estaba ya hecho.
Quizá fuera eso lo perturbador, no recibir condena. A no ser que la penitencia viniera lenta, por la espalda, y a posteriori me alcanzase.
¿Vosotros creéis que los sueños tienen significado? Yo no estoy seguro. Pero creo que no. A día de hoy, siguen siendo un misterio, me parece que aún no se sabe por qué se sueña. No sé dónde dijeron que era un mecanismo de la mente para defenderse, para superar traumas, para avanzar, para mejorar.
Bueno. Tiene sentido. De ser así, tengo mucho que soñar todavía, para que la balanza del todo descompensada empiece a equilibrarse. Y ya no sé si me dará tiempo. Porque esto corre, y muy rápido.
Escribo este texto en el bus que me lleva al trabajo (pues trabajo a 45 kilómetros de mi ciudad). Y lo estoy escribiendo con la izquierda, por mi codo de tenista (gajes del oficio y de ganarse la vida ordenando moldes de hierro que pesan un huevo). Es raro escribir con la izquierda, pero al final le pillas la marcha. Os confieso sentir admiración por los zurdos y no os puedo decir por qué. Reconozco que por mi TOC, tengo cierta obsesión por las simetrías.
Pienso que yo debería ser zurdo y no diestro. Sería una forma de mostrar mi disconformidad con la realidad en la que vivo. Hacer las cosas desde la opción simétrica por no encontrar mi lugar en este mundo tan raro.
Definitivamente, llego a la conclusión de que soy un zurdo diestro.
De igual forma que soy un europeo japonés; eso lo he pensado también muchas veces, que si pudiera extraerse la conciencia de mi cuerpo y meterla en un cuerpo japonés no desentonaría en absoluto allí en Japón. En Tokio o Kioto, por ejemplo.
Qué cosas. Casi medio siglo para darme cuenta de mi condición de zurdo diestro y de europeo japonés. Y además, estoy convencido de que no conocéis a ningún zurdo diestro ni a ningún europeo japonés. No sé si sois afortunados por ello o todo lo contrario. Pensadlo. Y me decís.
Mientras, ya he llegado a mi lugar de trabajo.
Y ahora mismo –justo antes de que empiece mi jornada laboral– estaba pensando que hace un rato en el bus, la chica que tenía a la derecha en la fila anterior a la mía no dejaba de mirarme. Y no es la primera vez que lo hace, además. Yo siempre hago como que no me doy cuenta pero me incomoda un poco, la verdad.
Yo creo que sabe que soy un zurdo diestro europeo japonés. Y le extraña, lógicamente. Porque no es normal.
Quizá esté llamando a la policía ahora mismo y en un rato se presenten aquí 2 agentes y acabe en comisaría. Por impostor. Por farsante.
Claro, ahí estaría mi castigo. El del sueño; la penitencia que vendrá por la espalda.
Ahora lo entiendo todo.
Me sentaré a esperar a que vengan a por mí. Y que lo hagan cuanto antes… que no me apetece nada ponerme a trabajar.

Artículos imaginarios

Hoy inauguramos una nueva sección en el blog.
“Artículos imaginarios”.
En esta sección incorporaré los artículos (imaginarios) que una revista literaria (imaginaria) o en su defecto, un complemento semanal que un periódico cualquiera (imaginario también) tendrá a bien publicarme. Y será la única firma de la imaginaria revista, del imaginario complemento. Qué responsabilidad, por favor; todo dependerá de mí. De mi maestría, de mi torpeza y no de la suerte que nunca estuvo echada.
Será divertido. Porque todo estará en mi cabeza, y a partir de hoy, también en las vuestras. Si me lo permitís.
Permitidme también que os tutee. Que no haya distancia ni respeto, en ningún sentido; con total confianza.
Y empiezo hoy. Ya.
A bocajarro, sin presentarme.
Los que me conocen, ya saben quién en soy, cómo soy.
Los que no me conocen, ya se enterarán poco a poco. De momento, no necesitáis más. Esto es lo que hay:
Unas frases que relatarán una historia corriente. Mi historia. Ni vulgar, ni normal, ni especial, ni extraordinaria. Las palabras de uno que sueña y que despierta cada pocos minutos, arrojado al presente, a la vida, un poco de cualquier manera.

Sombras

Las del suelo y la de las paredes.
Algunas se mueven al son de los cuerpos a los que pertenecen. Otras estáticas, cuelgan de los objetos inanimados.
Me pregunto cuál de las dualidades es la verdadera. ¿Y si los cuerpos en realidad dependen del movimiento de las sombras? ¿Acaso son ellas las que en realidad viven y nosotros no podemos más que seguir sus pasos inevitables? ¿Somos la proyección viva de algo plano y oscuro, que se mueve y piensa un instante antes de que lo hagamos nosotros?
No hables conmigo. No pienses en mí. Hazlo con mi sombra, en mi sombra. Ella es la que vive, la que piensa, la que observa.
Yo, tan sólo estoy a su merced.

 

La mitad oscura (del cuarto creciente)

No es que la luna mengüe para hacer una cuna. Es que cada noche sale a bailar y en su danza, su falda se eleva o reposa.
Curiosa, observa paciente y luego, enfadada nos vuelve la cara.
Y se ríe, plateada, luminosa.
Y llora, derrotada, sobre las mareas.
Aburrida de mirarnos y cansada de llorar, un día se marchó. Buscó otro planeta, otra estrella con la que seguir bailando, girando, riendo, gritando, llorando…
Los más viejos todavía recuerdan el grácil vuelo de su falda, elevándose o reposando, que marcaba el inicio y el final de todas las noches.

Mi incertidumbre

Miénteme cuando me hables y mírame cuando me olvides; si entre la multitud me siento solo y al mejor postor, tendré que decidir cuando la moneda todavía da vueltas en el aire.
Sólo hay que mirar al suelo y agachar la cabeza mientras cae la tormenta.
Todo lo que venga después lo podrás recordar u olvidar… aunque alguien nos mienta.

Las 5 vidas de Kevin

Para salir de su celda-caparazón, Kevin se hizo miniatura. Un poco más, si cabe.
“Voy a comerme el mundo y la noche se me quedará pequeña” se repetía una y otra vez. Pero la noche –todas las noches en realidad– era de rebajas, sin I.V.A y con complejos. Mil o incluso más.
Sólo había una forma de hacerse grande. De subir, de saltar, de hacerse par, de que sonara un rock en su medida de vals.
No era difícil. Sus “amigos” y él lo habían hecho su identidad, como un grito de guerra:
“Algo de Coca, algo de Cola.
Después de la Cola, quedarse K.O.”

1

Sus “amigos” lo encontraron tirado. Se había meado encima después de meterse una raya demasiado larga. Dos de ellos lo dejaron recostado en la parada del autobús. Ya no cambió la postura. Mientras la ciudad amanecía, Kevin dejó de respirar.

2

Despeinado, cansado, sudado y soñoliento, logró poner en marcha el coche de su madre, no sin esfuerzo. El agujero del contacto se movía continuamente esquivando la llave una y otra vez. Pero al final lo consiguió.
Se quedó dormido mientras conducía. Se saltó un semáforo y un camión de reparto que llevaba mucha prisa lo embistió. Mientras la conductora del camión sufría un ataque de pánico, Kevin dejó de respirar.

3

En un sucio WC de un sucio garito, con los calzoncillos por los tobillos después de haber echado una larga meada, se durmió con la cabeza echada hacia atrás. Sufrió un coma etílico poco después. Atragantado por su propio vómito, Kevin dejó de respirar.

4

“Hoy es el día, tío, hoy es el día”.
“Esta es la nuestra, colega, jamás volverán a meterse con nosotros”.
“Tómate una pirula más, co, que hoy no podemos fallar”.
“Se van a enterar esos gilipollas, de nosotros no se ríe nadie”.
Lo repetían como un mantra.
Llevaban días planeando ese encuentro en un descampado lejano.
En plena madrugada, dos grupos de idiotas estaban dispuestos a matarse dominados por la testosterona y la chulería.
A los pocos segundos de empezar la pelea, un botellazo en la nuca le fracturó el hueso occipital. Kevin cayó al suelo fulminado. A los pocos segundos y sin que nadie se diera cuenta, dejó de respirar.

5

Kevin, triste y mareado siguió su hilo gris imaginario y volvió a su celda-caparazón.
Tuvo pesadillas y al despertar su resaca era espantosa.
Al poco rato sonó su teléfono móvil, y al otro lado había una chica con voz dulce que decía llamarse Sally. Kevin no recordaba nada, pero ella dijo que se conocieron anoche, y ante su insistencia y por no parecer descortés finalmente accedió a quedar.
Fueron al cine y luego a cenar una hamburguesa. Después pasearon y bailaron en cualquier esquina a ritmo de “Despacito”.
Acabaron besándose apasionados, después de contemplar el amanecer.

Sus “amigos” no volvieron a saber de él.
En alguna ocasión lo recordaron y hablaron de él.
“¿Qué habrá sido de Kevin?”
“Conoció a una pava y creo que está saliendo con ella”.
“Menudo bragazas. Él se lo pierde”.
“Oye, ¿tú crees que desde este balcón llegaremos de un salto a la piscina?”
“Pues claro. Anda, sujétame el cubata”.

Obsesión

1

No tuve tiempo de ordenar mis pensamientos ni de sacarte de mi cabeza.
Y ahora, en forma de obsesión, apareces y te escondes, te pierdes y me encuentras, te burlas, me consuelas, me matas, me renaces, me olvidas, me recuerdas… siempre a tu antojo.
Mientras, cada día me odias un poco más y cada noche me amas un poco menos.

2

No quiero verte, ni abrazarte, ni besarte.
No quiero pasear contigo, ni coger tu mano, ni dormir a tu lado ni que amanezcas sobre mi pecho. No quiero tenerte ni amarte, soñarte o añorarte, no aspiro ni siquiera a follarte…
Tan sólo quiero ser tu malsana obsesión.

Corre Forrest

Corre Forrest.
Eso fue lo que me dijeron.
Y empecé a correr.
Y ahora no puedo parar.
Si lo hago yo también se parará el mundo.
Debo seguir corriendo.
No me queda otra opción.
Nadie puede alcanzarme.
Por mucho que quieran.
Yo soy más rápido.
Aunque me canse.
Aunque me desmaye.
Aunque me rompa.
Aunque me muera.
Corre. Corre. Corre.
Más. Mucho más. Muchísimo más.
Hasta que todo acabe.
Si me cruzo contigo no me interrumpas.
No me interesa lo que tienes que decirme.
Apártate y deja que siga corriendo.
Pues si paro yo se parará también el mundo.
Corre. Corre. Corre.

Qué hambre tengo. Voy a parar un ratito, a ver qué encuentro por ahí.

Y el hámster al que habían apodado como Forrest, se bajó de su rueda y se fue tranquilo hacia su plato de comida.
Cuando hubo acabado de comer, se tumbó y cerró los ojitos.

Nadie sabe cómo ocurrió pero…
El mundo dejó de girar.
Allí donde era de día se quedó de día y al otro lado del mundo se quedó estática la noche. Sin la fuerza centrífuga del giro, hubo un gran movimiento de la masa de agua del planeta. En pocos minutos miles de millones de personas morían ahogadas por el desplazamiento de los océanos. El resto, sucumbió a los pocos días.
La rueda sobre la que corrió Forrest no tuvo nada que ver. Fue una maldita casualidad.
El cambio climático alteró todos los patrones y el delicado equilibrio que hacía que La Tierra siguiera girando.
Hacía tiempo que la humanidad sabía que habían cruzado el punto sin retorno, lo que nunca imaginaron es que todo se precipitaría tan rápido.

Aún hoy, La Tierra sigue flotando inerte por el vacío cósmico, a la deriva, con todos los siglos de historia sepultada bajo las aguas frías o sobre la arena quemada por el sol.

LA –SUCIA– MANO MÁS LIMPIA DEL MUNDO

–Yo creo que exagerais.
–En absoluto, gordi. Tú no sabes lo que es esto.
–Pues a mí me gusta.
–Tú, el largo, eres un degenerado. Esto es realmente asqueroso.
–¿De qué estáis hablando?
–Tú cállate pequeño. Deja a los mayores que hablemos de nuestras cosas.
–Creo que quiere hacerlo otra vez, se está acariciando las tetas. Qué asco por favor. ¿Por qué no me utiliza para señalar o indicar, que para eso estoy…
–A ver si hay suerte y lo hace otra vez, que me estoy poniendo cachondo perdido.
–¿Dónde habrá aprendido esta chica semejantes guarradas? Iremos al infierno por su mala cabeza. Esto debe ser pecado mortal.
–Pues a veces se hurga la nariz conmigo. Como soy pequeño…
–Pues a mí me utiliza mucho para acariciar o dar masajes. Como soy fuerte…
–Pero esas cosas están bien, gordi. No pensarías lo mismo si te vieras dentro de su coño.
–Compañeros, sois unos meapilas. Con lo excitante que es…
–Esta mujer no es decente. Es una cochina. Lo que necesita es un hombre como Dios manda, que la lleve al altar y me ponga una alianza. Y que ella le haga la comida, la cena, y traiga muchos niños a este mundo. Lo normal.
–A mí me gustan mucho los niños pequeños. Pequeñitos como yo.
–A ver chicos… atención… creo que va a hacerlo otra vez. Que tengáis suerte. Ahí va. Coged aire.
–No por favor! Prefiero que me amputen.
–Oh sí! Méteme hasta lo más hondo! ¡Más! ¡Más!
–¡Puaj! ¡Voy a vomitar!
–Pues yo me aburro.
–¿Cómo lo lleváis chicos?
–Me muero.
–¡Me corro!
–Que se acabe pronto por favor.
–Jo! Yo también quiero jugar.
–Pues a mí me gusta cuando lo hace con otra chica. Es muy bonito y sensual. ¿No os parece?
–Sois todos unos pervertidos. Y esta mujer una desviada sin remedio.
–¡Qué a gusto me he quedado!
–Que se lave ya, por favor… por favor…
–¡Ay qué bien, otra vez la fiesta de la espuma! ¡Chupiiiiiii!

–Os habéis portado muy bien chicos. Ha sido un verdadero placer, como siempre. Tomad cremita hidratante y a dormir todos. Sois los mejores. Hasta la próxima mis queridos deditos.

MOMO

No sé cuánto tiempo llevo aquí encerrada. Pero estoy más que harta. Y cansada. Y también asustada, lo reconozco… ¿qué irá a hacerme esta chica?
Cómo añoro los viejos tiempos. Aquellos buenos tiempos en los que el miedo por sí sólo era capaz de hacer la rueda girar y el sistema funcionar.
Los adolescentes, con sus inseguridades pero con su vitalidad eran las víctimas perfectas para los retos absurdos que se extendían por los móviles y las redes sociales.
Normalmente, mi presencia no era necesaria. Sólo cuando un niño o adolescente se negaba a hacer alguna prueba era cuando tenía que materializarme delante de sus ojos. Tan sólo con verme, se lanzaban a realizar la siguiente prueba fuera cual fuera… incluso abrirse las venas con un cuchillo de cocina. Incluso apuñalar a alguien querido. Una vez, conseguí que un chico con problemas de autoestima se arrojara por la ventana. Todos me felicitaron por aquel logro. Joder, no me miréis así. Tuve que hacerlo, es mi trabajo y me pagan por ello.
El día es muy largo y da para pensar. Recuerdo que cuando me prepararon para esta ocupación solicité colmillos y garras, y también fuerza y rapidez. Pero no, sólo me dieron un aspecto perturbador. Sonrisa larga y afilada, ojos fuera de órbita y pelos de loca. Con eso es suficiente, me dijeron convencidos. Tampoco te hace falta hablar, ni gruñir ni nada. Se cagarán en cuanto te vean, nadie se atreverá a tocarte, te obedecerán sin más. Y así fue durante mucho tiempo, hasta que tuve la mala suerte de tener que visitarla. Era la víctima, había empezado un reto y no quiso hacer la siguiente prueba. Ve a por ella sin piedad, me dijeron. Total que fui, toda chula con mi aspecto aterrador… Pero llegó ella, más chula que yo, con sus directos, sus ganchos y su terrible golpe de derecha… en unos segundos me había molido a golpes, la puta boxeadora ésta que no tendrá ni pelos en el coño todavía. Perdí el conocimiento y cuando desperté estaba atada a una silla. Lo peor de todo es que sabe quien soy. Sabe que soy MOMO, el monstruo que sale de la tele, del móvil o del armario y te matará si no haces lo que te dice. Y sabe lo que he hecho, sabe que obligué a muchos adolescentes a hacer y hacerse mucho daño. Y se está vengando, la pequeña zorra. Me humilla haciéndose selfies conmigo para subirlos al Face y al Insta, me maquilla, me pinta los labios y los ojos… escuece un montón; no tengo párpados así que no puedo cerrarlos ni parpadear! Me pone reguetón o cualquier ritmo latino durante horas, mientras chatea por wassap como si le fuera la vida en ello o mientras entrena con su saco de boxeo y le pega con toda su alma.
Las noticias dicen que las lesiones por retos virales han disminuido casi un 80 por ciento. Y entonces me mira y se ríe, la hija de puta. A ver cuando se apiada y llama a la policía. Que me detengan y me encierren en una fría mazmorra.
Cualquier cosa, cualquier final será mucho mejor que esto. Ya no soporto mas regetón. Ni más selfies.
Socorro.

MOMO

El Reto de Momo (también conocido como “Juego de Momo” y en su forma inglesa Momo Challenge) es una farsa viral, una leyenda urbana acerca de un inexistente “reto” de redes sociales que se ha esparcido por Facebook y medios de comunicación.Se ha reportado que un usuario llamado Momo incita a niños y adolescentes a realizar una serie de tareas peligrosas, incluidos ataques violentos, daño autoinfligido y suicidio.